Domingo, 22 de Septiembre de 2019

Noticia

TRAVESIA ANUAL DE VERANO DE KAYAK



Gacetilla Centro Náutico del Fuerte

Por tercera vez consecutiva, y propulsada desde el CNF, se llevo adelante la travesía anual de verano. El primer año fueron los lagos Paimun, Epulaufquen y Huechulaufquen para terminar en el río Chimehuin. El segundo año la propuesta fue entrar por el Nahuel Huapi para realizar un descenso por el río Limay para luego llegar al Río Negro.


Este año el “Proyecto Aluminé” consistió en remar los lagos Aluminé y sus vecinos, descender el río Pulmarí para finalizar navegando el correntoso río Alumine. El grupo quedó conformado por Gastón Zarini, Rubén Nuñez, Cesar Román, Gerardo Pecelis, Silvio Peralta, Ariel Pascual, Alberto Fernández y Jorge Montero transportados por Walter Torres con el apoyo logístico de Sergio “El vasco” Rodriguez.


Los objetivos se fueron cumpliendo. El primero fue navegar el lago Aluminé. La lluvia y el fuerte viento que arreciaba hicieron que las aguas estuvieran muy agitadas. Se desembarcó y recorrió un tramo de la reserva Mapuche, donde los pueblos de dicha comunidad tienen una lucha muy fuerte por conservar sus tierras.


Se navegó luego el Arroyo Pilhue, muy pintoresco y cerrado entre la vegetación. Al día siguiente se cruzó el Lago Ñorquinco para comenzar el descenso del Río Pulmarí. De este río solo se pudo navegar unos veinte kilómetros ya que el dueño de un hotel puso un alambre romboidal atravesando el río y tomando posesión de él.


La frutillita del Postre


Sin dudas el objetivo principal de la travesía era ponerse a prueba en el Río Aluminé. Veloces y correntosos rápidos abundan en toda su extensión, con muchas rocas superficiales que amenazan la integridad de los kayaks. El tramo recorrido fue desde unos treinta km. al norte de la ciudad de Aluminé hasta dicha ciudad.


El descenso fue vertiginoso y dio la bienvenida al grupo con un fuerte rápido donde César “compró terreno” por primera vez. Si bien el rescate no fue complicado puso al equipo a prueba en maniobras que requiere bastante pericia.


De allí en más no hubo mayores percances pero el río sacó lo mejor de cada uno. Hubo que usar todas las técnicas y de manera apropiada para mantenerse a flote, usando apoyos laterales y virajes rápidos para evitar chocar contra las piedras y no darse vuelta con el oleaje que en cada corredera proviene de todas partes, de todo tamaño y a gran velocidad.


Con unas seis horas de navegación se concluyó con el objetivo. En el río, a la altura de la ciudad de Aluminé hay un rápido muy fuerte que los kayakistas locales usan para entrenar. El grupo CNF aprovecho para contactar con algunos de ellos que estaban entrenando para viajar a Francia a competir en una fecha del campeonato mundial de slalom.


Una de las cuestiones de este viaje, era si el río Aluminé se puede bajar con botes tipo travesía como tiene la mayoría del grupo CNF, y la respuesta es SI, estos kayak sirven para “bajar” los rápidos. Ahora, si lo que se quiere es “jugar” en los rápidos como hacen los kayakistas locales entonces hay que recurrir a los botes de slalom o rodeo.


Debido a las rocas superficiales todos los botes sufrieron muchos rayones, algunos hasta alguna rajadura de mediana gravedad que no impidió continuar con la navegación, pero que requiere un buen arreglo a la vuelta.


Memorable el pollo al disco con que esperó el chofer de la combi Walter Torres al grupo que volvía de una ardua remada de cuatro horas por el Ñorquinco.


Para hacer esta travesía hubo que transitar mucho camino de ripio, que no está en el mejor estado.


Rescatar que para que las cosas salgan bien se necesita un grupo de gente con buena voluntad, tolerancia, camaradería y es fundamental en los momentos de la travesía respetar la organización que se plantea previamente que en definitiva redunda en seguridad para todos los integrantes.