Martes, 18 de Diciembre de 2018

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SOLIDARIDAD Y DEPORTE



UN EQUIPO POR GONZALO

Le Touquet ya tiene un ganador


Se trata de Gonzalo Montenegro, un chico de 28 años que se accidentó en una carrera de motos y quedó en silla de ruedas. Hoy, está a punto de correr una de las carreras más importantes del mundo del enduro. Toda una lección de vida.


Gonzalo Montenegro no es alguien más, claramente. En su silla de ruedas, está en el taller de sus amigos Pedersen, preparando la moto que será su fiel compañera en Le Touquet, una de las carreras más importantes del Enduro que se correrá el próximo fin de semana en Villa Gesell.


Oriundo de Mar de Ajó, se encuentra en nuestra ciudad gracias a los Pedersen, una familia que lo “adoptó” y hoy lo ayuda en esta travesía. Mientras en el taller preparan la moto con la que correrá, él en su silla de ruedas charla, toma mate y se distrae. “No podía estar en Mar de Ajó sabiendo que acá estaban trabajando para mí. Así que, me tomé un colectivo y me vine de sorpresa. Tengo que estar acá, para dar apoyo logístico, cebar mate, lo que sea, pero no me sentía bien estando allá mientras acá sé que están haciendo esto por mi”, cuenta Gonzalo, mientras ya vamos descubriendo su humildad con tan solo escucharlo.


Que una persona discapacitada tenga el valor y coraje de correr en moto después de un grave accidente no es algo que se ve todos los días, por eso, quisimos saber más de él.


¿En qué consistió tu accidente?


Me accidenté en Mar de Ajó, dos días antes de una carrera, en un circuito de motocross. Yo me caí solo de la moto y cuando me estaba levantando, por un tema de mala organización, largaron los cuatriciclos atrás mío, uno de ellos pegó el salto y no me vio. Se cayó arriba mío y eso me produjo una lesión medular. Eso fue en 2011, luego se hizo un entrenamiento a beneficio donde fueron once personas, todas amigas mías. Al mes, el circuito desapareció y no tuve más noticias. No hubo ningún tipo de ayuda.


¿Qué consecuencias te dejó el accidente específicamente?


Siendo sincero, lo único que no puedo hacer es caminar. Me puedo mantener parado en las paralelas, agarrado de algo, no tengo problema. No apoyado contra una pared porque las rodillas no me resisten, pero resumiendo, lo único que me privó el accidente es volver a caminar, porque yo sigo siendo el mismo. Voy al boliche con la silla de ruedas, unos se ríen, otros te miran raro, pero yo voy, bailo con la silla. Ando en moto, hago mi vida normal.


¿Cuánto tardaste en volver a subir a una moto?


En 2013, dos años después. Mi familia no estaba muy de acuerdo, pero un día me levanté, llamé a un amigo y le pedí que me preste la moto. Él pensó que era para otra persona, pero yo le dije que era para mí, quería probar, ver mi equilibrio. Me la prestó, fuimos a la playa, me ayudaron y me largué. Nadie estaba muy de acuerdo, pero me bancaron, solo me pidieron que me cuide. Anduve despacito, la sentí rara, pero con el paso del tiempo me fui aclimatando y hasta terminé acelerando, una locura para ser la primera vez que volvía a andar. Estuve unos 20 minutos. Después, andaba cada dos o tres meses para sacarme las ganas.


¿Fue muy distinto volver a subirte a una moto?


Sí, y sigue cambiando día a día. Cada vez que me subo a la moto encuentro algo nuevo. Es como si uno anda en moto todos los días y de repente la tiene que manejar pero con la mitad de su cuerpo. Frenar con adelante solo, acelerar, embragar con la mano, encarar los pozos de otra manera, lo mismo los saltos. La verdad que cuesta, son horas infinitas de entrenamiento, pero de a poco vas aprendiendo algo todos los días. Hasta voy sabiendo como caerme sin que se apague la moto, y diferentes cosas más que van surgiendo.


¿Y volver a competir cuándo te llamó?


Eso viene a raíz de que a mí lo que más me gusta es andar en moto. Después de que me accidenté se me habían cerrado todas las puertas, creí que nadie me iba a dejar ni que iba a poder. Después vi que había un chico en condiciones parecidas a mi que corría y dije, bueno, si él puede yo también tengo que poder.


¿Cómo reaccionaban tus amigos cuando les pedías la moto?


La mayoría no tuvo problemas. Cuando ellos iban a entrenar, me preguntaban si quería ir a dar una vueltita, tranquilo, nada de locuras. Entrenando puede haber golpes y demás, y ellos no querían cargar con la mochila de que me golpeé culpa suya, así que una vuelta.


¿Cuándo nace esta locura de ir a correr Le Touquet?


Nace cuando vi que podía mantener el equilibrio en la moto y más o menos manejarla. Vi que el otro chico en condiciones similares a las mías lo hacía, hablé con él y me largué. Sé que no era fácil, pero tenía que meterle para adelante.


CONOCIENDO A LOS PEDERSEN


Para Gonzalo, los Pedersen serán un antes y un después en su vida. “Primero conocí a Agustín, en carreras de tierra que íbamos a ver, y que luego empezamos a compartir. Después conocí a Lucho, en lo que es el campeonato del Atlántico. Hablando de Le Touquet, comenté que no la corría porque no disponía de la moto y él enseguida se ofreció a prestarme la suya, sin conocerme. Por supuesto, no dudé ni un segundo”, comenta.


¿Eras consciente de lo que se te venía?


Fueron un montón de sensaciones que se me cruzaron. La noche que Lucho me ofreció su moto yo acepté sin dudarlo, era cumplir un sueño prácticamente. Después, caí y pensaba que a lo mejor no era lo conveniente, es una carrera muy difícil, para colmo con una moto prestada, con lo que me gusta cuidar las cosas ajenas a mí. Sentí una responsabilidad muy grande. Sin embargo, hoy en día estoy muy motivado. Estoy convencido de que este desafío lo voy a poder terminar. Igual, lo que rescato es poderme rodear de gente así, hay veces que algunos son muy estrictos, te retan, etc. Acá no, nos reímos, nos caemos, no pasa nada. Siempre la mejor con todos.


¿Qué opinión te merece que te ayude gente de acá, no siendo tandilense vos?


Es increíble, sobre todo teniendo en cuenta que no es gente de mi misma ciudad. A veces, en mi pueblo te tenés que arrodillar para pedir una ayuda, por más chica que sea, así que se valora más a quienes te ayudan.


AGUSTÍN, EL ENTRENADOR


Agustín Pedersen es su entrenador, quien lo prepara para este desafío que tiene por delante.


¿Es muy complicado entrenar con Gonzalo? ¿Cómo se organizan?


No, para nada. En realidad, lo único que se modificar es a la hora de subirlo a la moto, arrancársela y ponérsela en cambio. Después, una vez que sale a girar es como cualquiera, anda perfecto, no se complica en nada. Solo hay que ir cerca por si se puede caer para levantarlo, pero después es como cualquier piloto.


¿Estás preocupado cuando está andando?


No, la primera vez que salimos a andar que lo seguí, fue enloquecido, con más ganas de andar que nunca. Era un circuito difícil, con saltos y todo, hasta me dieron ganas de decirle que afloje. Pero lo hizo muy bien y no hubo ningún problema, no se cayó, no pasó nada.


¿Qué es lo que más trabajan?


Más que nada la adaptación a la moto. Tiene algunos cambios para que se adapten mejor a él, hay que trabajar en eso y entrenar.


LUCHO, EL FORMADOR DEL SUEÑO


Lucho Pedersen, como cuenta Gonzalo más atrás, es el gran artífice de este sueño. Casi sin conocerlo, se ofreció a prestarle su moto y hoy trabaja día a día para que este desafío salga de la mejor manera.


¿Cómo surge todo esto?


Uno tiene casi 30 años en este deporte, y hemos vivido mucho esto de las lesiones medulares. Son muy pocos los casos en los que encontrás pilotos con ganas de seguir en la moto. Y después de verle la cara cuando le ofrecí la moto te das cuenta que la pasión la tiene intacta. Eso es lo lindo, apoyar a un fanático. Cuando un motociclista está bajoneado en cualquier aspecto de la vida, lo único que lo ayuda a olvidarse de los problemas es andar en moto. Entonces, yo sé que a él estar arriba de una moto lo va a hacer vivir mejor. Es un placer estar ayudándolo.


Cabe destacar también la labor del “Cholo” Fernández, quien se encarga de realizar todos los cambios mecánicos necesarios para que Gonzalo pueda competir de la manera más cómoda y conveniente posible.


MINI PRETEMPORADA


Gonzalo Montenegro estará realizando una mini pretemporada de cara a la competencia, que incluye preparación física, masoterapia, kinesiología y también habrá participación de tecnología.


Por un lado, tendrá el apoyo y la preparación física de Tandil Sports Gym & wáter, además contará con los servicios de la masoterapeuta Mercedes Della Maggiora y el kinesiólogo Maximiliano Roffé. Por el otro, tendrá a disposición el Real Walker, un novedoso dispositivo tecnológico creado por Nelson Acosta y Juan Manuel Toloza, que le brinda apoyo a las personas con su discapacidad.


SOBRE LA CARRERA


Enduro del Verano es una competencia de motocross para motos y cuatriciclos de Argentina, que está considerada como la más importante de América Latina y una de las más grandes a nivel mundial con un record de más de 1050 participantes, dicha disciplina se lleva a cabo en Villa Gesell en durante el mes de febrero.


La competencia se corre desde 1992 en Villa Gesell, en un circuito de una extensión de 10 kilómetros, a lo largo de dunas de arena de hasta 40 metros de altura, atravesando un gran bosque de pinos y un tramo a la vera del mar. Más de 950 motos y cuatriciclos participan todos los años, convirtiendo este evento en un clásico del Motocross.